El verdadero crecimiento espiritual requiere de la palabra de Dios. En 1 Corintios 2:10 Pablo comienza a examinar nuestra necesidad de sabiduría y revelación dadas por el Espíritu Santo, y la relaciona estrechamente con el hecho de que hemos recibido las palabras “que enseña el Espíritu”; 1 Corintios 2:13.

Tras estas observaciones, pasa a una franca confrontación con la carnalidad de los corintios, la cual atribuye a que sólo habían conocido superficialmente la Palabra de Dios; las palabras “aún no erais capaces” de recibir vianda (alimento sólido) indican con claridad meridiana que los corintios eran inmaduros, conocían solamente los elementales principios de la doctrina de Cristo, 1 Corintios 3:1,2; Hebreos 5:12, por eso el Apóstol los denomina niños.

La verdad que plantea este pasaje es que ninguna cantidad de supuesta riqueza o experiencia espiritual refleja un genuino crecimiento espiritual, si este conocimiento está separado de nuestro crecimiento básico en el conocimiento de la Palabra de Dios. Sin esta cimentación en la palabra, podemos estar engañados acerca de nuestro crecimiento.

Esta “cimentación” es en verdad y amor, y no tan solo en un conocimiento aprendido o en un estudio realizado. A fin de experimentar verdadero crecimiento espiritual, debemos dedicar tiempo a la lectura de la Palabra y separarnos de los impedimentos de la falta de amor, rivalidad y contienda; Juan 14:21.

Esto es un extracto del estudio publicado. Si lo desea obtener completo, le facilitamos la descarga.

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