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13
Jun

El soldado de Dios

Con frecuencia encontramos en las Sagradas Escrituras *analogías (Mateo 8:9; 2 Timoteo 2:3-6) para describir nuestra actividad al servicio de Dios. En esta ocasión vamos a centrar nuestra atención en la analogía de la milicia, en concreto, en la del soldado y su armadura. Como en la mayoría de las disciplinas existe un manual de entrenamiento, también en la milicia cristiana existe un manual de entrenamiento, que no es otro que la Palabra de Dios; 2 Timoteo 3:16,17.

El objetivo de este estudio es el de preparar en la milicia cristiana a todos los que conforman el ejército de Dios, por medio de las Sagradas Escrituras. Los manuales militares tienen que ser actualizados, debido a los avances en la tecnología armamentística, pero no así la Palabra de Dios por ser inmutable; Isaías 40:8. Mientras mejor conozcamos la Palabra de Dios (manual de entrenamiento), mejor podremos servir a Dios como parte de la milicia cristiana.

Sea que nos guste o no, nosotros fuimos tomados por soldados cuando nos convertimos a Jesucristo, y nacimos de nuevo en la familia de Dios, y es nuestro deber agradar del griego areskó a aquel que nos tomó por soldados; 2 Timoteo 2:4. De hecho, se espera del soldado de Dios que sea bueno, del griego kalós, es decir, bien adaptado a sus circunstancias o fines en el desempeño de la milicia; 2 Timoteo 2:3.

Esto es un extracto del estudio publicado. Si lo desea obtener completo, le facilitamos la descarga.

13
Jun

1 Corintios 1

Pablo llegó a Corinto en el año 50 d.c, y en ese momento hacía más de un siglo que la ciudad era colonia romana. Anteriormente había sido una ciudad griega orgullosa de su historia, pero había sido destruida por Mummio en el año 146 a.c, luego de un conflicto con Roma, y permaneció en ruinas durante 100 años. Cuando Julio César decidió transformarla en una colonia romana en el año 44 a.c, el nuevo plano de la ciudad se trazó según el tradicional estilo romano.

Así, la ciudad fue el lugar donde se estableció el gobernador romano de la provincia de Acaya y pronto llegó a tener una población mayor que la de Atenas. Aunque fue fundada como “base militar”, complementada con algunos libertos de Italia, rápidamente se consolidó como un centro cultural y comercial.

Algunas de las familias pudientes de Grecia se sintieron atraídas por Corinto y se establecieron en los bellos suburbios residenciales en las laderas del enorme crestón rocoso a 545 metros, conocido como Acrocorinto, “el punto alto de Corinto”. Estas familias se contaron entre los benefactores cívicos más importantes de la ciudad. Las inscripciones dan evidencias de muchos de ellos que se encontraban entre los más sabios, los de más noble cuna y los más poderosos. A comienzos de la era cristiana los *juegos ístmicos habían comenzado nuevamente a realizarse bajo sus auspicios.

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13
Jun

Romanos 16

Los elogios a un hermano cristiano y los saludos son componentes típicos de las partes finales de las cartas de Pablo. Lo que no es típico en este texto es la cantidad poco común de personas a las que Pablo saluda: menciona a 27. Una carta de la antigüedad, como una carta moderna, generalmente terminaba con los buenos deseos para el que la recibía, y saludos a los amigos. Pero antes de enviar saludos a los romanos, Pablo añade unas cuantas frases a manera de postdata para presentarle a la iglesia de Roma a una diaconisa (gr. diakonos) de la iglesia en Cencrea llamada Febe.

El hecho de que el apóstol Pablo recomiende a Febe parece respaldar el que fuera ella la encargada de entregar la carta a los hermanos de Roma, así también como el mencionar que era diaconisa de la iglesia en Cencrea respalda el que desempeñaba el oficio de un diácono, lo cual contribuía a que fuera considerada de manera digna, como fiel.

Cartas tales de recomendación eran ampliamente usadas en la iglesia primitiva. Pablo le pregunta en otro lugar a la iglesia de Corinto: “¿…tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros…?”; 2Corintios 3:1. Había necesidad de tales cartas en el caso de personas menos conocidas. Una iglesia necesitaba saber que la persona desconocida que llegaba y que buscaba hospitalidad no era un impostor/a.

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13
Jun

Romanos 15

La conclusión del ruego de Pablo por tolerancia en la iglesia romana se da en cuatro partes: un llamado final a los fuertes; Romanos 15:1-4; una oración por la unidad de todos los cristianos en Romanos 15:5,6; un último ruego (con apoyo bíblico) tanto a débiles como a fuertes Romanos 15:7-12; y una oración final Romanos 15:13.

Los versículos 1-4 están estrechamente relacionados con Romanos 14:13-23, ya que Pablo, utilizando la palabra por primera vez, insta a los fuertes a sobrellevar las flaquezas de los débiles. El uso de la primera persona plural (somos) muestra que Pablo se incluye dentro de los fuertes. La expresión sobrellevar — gr. bastazein — sugiere que los fuertes deben hacer algo más que simplemente tolerar a los débiles: deben ayudarlos en una actitud de amor; Gálatas 6:2. Esto se confirma en los versículos 2 y 3, que desarrollan la advertencia de Pablo, al final del versículo 1, de no agradarnos a nosotros mismos.

La motivación a agradar al prójimo nos recuerda el mandato del amor; Romanos 13:9; Levítico 19:18, y la alusión a Cristo de entregarse como sacrificio para beneficiar a otros. La cita del versículo 3b proviene de un salmo que los escritores del Nuevo Testamento aplican frecuentemente a los sufrimientos de Jesús; Salmos 69; Marcos 15:23,36; Juan 2:17; 15:25; 19:28, 29; Hechos 1:20. El recordatorio de Pablo en el versículo 4, sobre la importancia permanente de lo que fue escrito anteriormente, tiene el propósito inmediato de justificar la cita en el versículo 3, pero también es cierto como principio general.

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13
Jun

Romanos 14

En los capítulos 12 y 13, Pablo ha mencionado varios componentes bastante generales de la voluntad de Dios, “buena, agradable y perfecta” que deberían caracterizar a los cristianos cuyas mentes están siendo renovadas a través del poder del evangelio. Ahora Pablo trata un tema específico propio de la iglesia romana: una división entre los que él llama los débiles [en la fe] y los fuertes; Romanos 14:1,2; Romanos 15:1. Estos dos grupos están discutiendo sobre si los cristianos deben comer carne; Romanos 14:2,6,21; observar días festivos religiosos; Romanos 14:5,6; y posiblemente, beber vino; Romanos 14:17,21.

No podemos identificar con certeza a estos dos grupos. Algunos paralelos con las palabras de Pablo en 1 Corintios 8:10 llevan a algunos eruditos a pensar que Pablo trata aquí el problema de si los cristianos deberían comer carne sacrificada a los ídolos. Otros creen que el debate es sobre si es adecuado o no seguir ciertas prácticas ascéticas que han sido adaptadas de religiones paganas. Pero el énfasis de Pablo en Romanos 15:8–13 sobre la importancia de la unidad entre judíos y gentiles —un tema persistente en toda la carta— sugiere, en cambio, que la división se originaba en la insistencia de los cristianos judíos en mantener algunas ordenanzas, concretamente las relacionadas con los alimentos.

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13
Jun

Romanos 13

Las autoridades — gr. exousiai — se refiere claramente a quienes están en puestos de autoridad en el gobierno secular; en la época de Pablo, por supuesto, los funcionarios provinciales e imperiales de Roma. Someterse a tales autoridades significa reconocer su lugar por “sobre” el creyente en el “orden” que existe en el mundo. Este “orden” incluye tanto a las instituciones seculares que no cuentan con la sanción de Dios, por ejemplo el servicio o mayordomía; Tito 2:9; 1 Pedro 2:18, como a las instituciones ordenadas por Dios para el bien de su pueblo, como por ejemplo el matrimonio; Efesios 5:22; Colosenses 3:18; Tito 2:5; 1 Pedro 3:1,5; la familia, Lucas 2:51; y el liderazgo de la iglesia, 1 Corintios 16:16; 1 Pedro 5:5; Efesios 5:21; Hebreos 13:17.

El gobierno humano, aclara Pablo en los versículos 1b–4, cae claramente dentro de la segunda categoría. Haciéndose eco de enseñanzas correspondientes en el Antiguo Testamento; Proverbios 8:15,16; Isaías 40:15,23,24; Daniel 2:21; 4:17,25,32; 5:21, Pablo nos recuerda que las autoridades han sido constituidas — gr. tetagmenai — por Dios y, por lo tanto, el gobernante es un servidor de Dios, aunque sea indirecta o inconscientemente; Romanos 13:4,6. Los gobernantes sirven a Dios reconociendo al que hace lo bueno; Romanos 13:3b,4a y castigando al que hace lo malo; Romanos 13:3a,4b.

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