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13
Jun

Romanos 12

La apelación inicial de Pablo encierra la esencia de lo que significa vivir como un creyente en Cristo; Romanos 12:1,2. Luego siguen apelaciones específicas relacionadas con la unidad y los dones; Romanos 12:3–8, el amor tanto entre los creyentes como a los no creyentes; Romanos 12:9–21, la actitud hacia los gobernantes; Romanos 13:1–7, y una vez más, el amor; Romanos 13:8–10. En el capítulo 13:11–14 Pablo regresa a lo que comenzó en el capítulo 12:1,2, con otro recordatorio de la naturaleza de los tiempos en que viven ahora los creyentes en Cristo.

El culmina esta sección de la carta con una extensa reprensión a los fuertes y los débiles en la iglesia en Roma; Romanos 14:1–15:13. Es claro que en esta última sección Pablo escribe teniendo en mente específicamente la situación de los cristianos romanos. Las apelaciones anteriores (capítulos 12–13) no están dirigidas tan claramente a la situación en Roma. Aún aquí, no obstante, aunque Pablo indudablemente está resumiendo en forma general algunos temas básicos de la vida cristiana, hay ciertas alusiones a las necesidades y problemas de la iglesia romana.

Esto es un extracto del estudio publicado. Si lo desea obtener completo, le facilitamos la descarga.

13
Jun

Romanos 11

Pablo demuestra nuevamente su preocupación porque esta enseñanza pudiera ser malentendida, planteando la pregunta: ¿Acaso rechazó Dios a su pueblo?; Romanos 11:1. Bien podría inferirse que Dios ha rechazado a Israel como “su pueblo”, del argumento de Pablo de que pertenecer al pueblo de Dios depende enteramente del “llamado” soberano de Dios y no de ser descendientes físicos de Abraham; Romanos 9:6–29, y de su acusación de que Israel no se ha sujetado a la justicia de Dios; Romanos 10:3.

Pero, como aclara ahora Pablo, esta no es la conclusión a que él quiere que arribemos. Dios no rechazó a su pueblo, al cual conoció de antemano; Romanos 11:2a. Pablo no sólo afirma la elección para salvación del remanente, sino que también afirma una continua “elección” de Israel en su conjunto; Romanos 11:28,29. Esta afirmación, por lo tanto, se destaca como título de todo el capítulo, mientras Pablo describe cómo la elección que Dios hizo de Israel funciona en el presente por medio de la salvación del remanente; Romanos 11:3–10, y en el futuro por medio de la salvación de “todo Israel”; Romanos 11:11–27.

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13
Jun

Romanos 10

En Romanos 10:1-4 Pablo explica con mayor detalle este “tropiezo” de los judíos en Jesús. Después de reafirmar su profundo anhelo por la salvación de sus hermanos y hermanas judíos; Romanos 9:1-3, Pablo destaca el error de los judíos en no tener un conocimiento de los caminos y los propósitos de Dios que sea comparable a su indiscutible celo.

Utilizando la imagen de la carrera vista en Romanos 9:30-33, Israel corría afanosamente, pero no se dirigía hacia la verdadera línea de llegada de la carrera. Esa línea de llegada es la justicia de Dios — gr. ten tou theou dikaiosunen — y, como en Romanos 1:17 y en Romanos 3:21, 22, se refiere a la acción de Dios de colocar a las personas en una relación correcta con él. Concentrados en la persecución de su propia justicia, la justicia que viene por obras; Romanos 9:32, y por la ley; Romanos 10:5, los judíos no se han sometido a Dios, ni han querido aceptar en fe, la manera en que Dios relaciona a las personas con él.

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13
Jun

Romanos 9

Esta sección se ha visto como un aparte, motivado por la preocupación personal de Pablo por su pueblo, o como una digresión del tema de la elección de Dios. Pero el tema de este capítulo hasta el 11 es el lugar de Israel en el plan de salvación de Dios, y éste es un tema que está muy relacionado con los que trata Pablo en el resto de Romanos.

Desde el comienzo de la carta Pablo se ha preocupado por demostrar que el evangelio es una continuidad del Antiguo Testamento. Quiere dejar en claro que la venida de Jesucristo y el nuevo régimen de la historia de la salvación que él ha inaugurado no es una innovación en el plan de Dios para la historia, sino su culminación ya prevista.

Sin embargo, la incredulidad de la mayoría de los judíos en la época de Pablo presenta un problema potencial para la intención del Apóstol de dejar establecida dicha continuidad. ¿Acaso la promesa de salvación no había sido dada al pueblo de Israel? ¿Cómo puede ser que él sea fiel a su promesa si ahora ésta se cumple en la iglesia, en lugar de cumplirse en Israel?

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13
Jun

Romanos 8

Este capítulo tiene una conexión principal y dos subordinadas con la primera parte del anterior. El ahora pues, con que Pablo comienza, sugiere que está sacando una conclusión de lo dicho anteriormente. Tanto el vocabulario como el contenido del versículo 1 señalan al final del capítulo 5 como base de esta conclusión.

El argumento de Pablo fue que los creyentes en Cristo están libres de la condenación — gr. katakrima—; Romanos 5:16 y 18, producida por Adán, porque han sido unidos a Jesucristo. Es éste el concepto que Pablo, luego de su digresión en los capítulos 6 y 7, reitera ahora: Ninguna condenación — gr. katakrima— hay para los que están en Cristo Jesús. Pero hay otros dos puntos de contacto: se disciernen a partir del contraste deliberado que Pablo crea entre la situación de estar “bajo la ley”; Romanos 7:7–25, y el estar “bajo el Espíritu”; Romanos 8:2–4,7, y en la elaboración que realiza en el capítulo 8 de la breve mención de “lo nuevo del Espíritu”, en Romanos 7:6b.

Para el creyente en Cristo la liberación de la condenación —la pena de muerte debida al pecado bajo el cual viven todas las personas— se produce en virtud de nuestra unión con Cristo; Romanos 5:12–21. Los versículos 2–4 explican en mayor detalle que esta liberación fue lograda por el Dios trino: el Padre envía al Hijo como ofrenda por nosotros (3), sobre la base de lo cual el Espíritu nos libera del poder del pecado y de la muerte (2), y nos asegura el completo cumplimiento de la ley en nuestro favor (4).

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13
Jun

Romanos 7

La idea principal en este capítulo es muy similar a la del capítulo anterior. Así como en el capítulo 6 los cristianos, por medio de la unión con Cristo, “mueren al pecado” y se convierten en “esclavos de Dios” obteniendo como beneficio la santidad, en el capítulo 7, por medio del cuerpo de Cristo, han muerto a la ley y se unen con Cristo para poder llevar fruto para Dios. Pablo sugiere que la ley mosaica, como el pecado, es en cierta forma un “poder” del viejo régimen de la historia de la salvación, del cual los cristianos deben ser liberados para que puedan disfrutar la vida en el nuevo régimen de justicia y vida inaugurado por Jesucristo. El Apóstol ha sugerido ya esta idea en 6:14,15. Estos versículos le presentan la ocasión inmediata para tratar el tema del capítulo 7.

El primer párrafo presenta el énfasis central del capítulo; Romanos 7:1-6. Pero la perspectiva negativa de Pablo sobre la ley mosaica en esos versículos lo lleva a agregar una importante digresión, en la cual afirma el origen divino y la bondad de la ley, y discurre sobre la forma en que la ley ha llegado a tener un efecto tan negativo sobre la historia de la salvación.

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