Estudios

5
Feb

Romanos 2

En 1:18–32 Pablo describió el pecado y el juicio de los gentiles utilizando la tercera persona: [ellos] se “apartaron” de Dios, Dios “los” entregó. No obstante, a través de la mayor parte del capítulo 2 Pablo emplea la segunda persona del singular como en el v. 1: [tú] no tienes excusa. Este cambio de persona no significa que Pablo esté ahora hablando en forma directa a sus lectores en Roma. El está utilizando un recurso literario, común en el mundo antiguo, en el cual un autor se dirige a un contendiente o interlocutor imaginario como medio impactante para transmitir sus conceptos a su audiencia (Este estilo se denomina diatriba.)

¿Quién es el “contendiente” o interlocutor de Pablo en estos versículos? El versículo 17 señala que, al menos en los versículos 17–29, Pablo le está hablando a un judío. Muchos estudiosos creen que en los versículos 1–16 Pablo está hablando de manera más general a cualquier persona que se declara “moral”. Pero es más probable que aun aquí, el verdadero “blanco” de Pablo sea el judío. Omite al principio toda identificación específica, de manera de poder integrar al judío en su discusión antes que se haga clara su acusación. La técnica de Pablo aquí probablemente refleje el estilo de su predicación. Podemos imaginar a judíos en la audiencia de Pablo, expresando su acuerdo con la acusación de Pablo a los pecadores gentiles en el cap. 1, tan sólo para encontrarse ahora acusados por hacer lo mismo.

Esto es un extracto del estudio publicado. Si lo desea obtener completo, le facilitamos la descarga.

24
Ene

Romanos 1

Pablo escribió esta carta alrededor del año 56 D.C., cuando estaba en la ciudad de Corinto. Pablo no había visitado aún la Iglesia de Roma. El deseaba ir allá y oraba que Dios hiciera posible esta visita; Romanos 1:10-12; 15:23-24. Esto hace que la carta a los Romanos sea especial. Las otras cartas en su mayoría fueron escritas a iglesias a las cuales él había ministrado personalmente. Pero aquí había una iglesia (la iglesia de Roma) donde Pablo no había estado y donde Pablo no había enseñado.

Podríamos hacer esta pregunta: ¿Qué enseñará Pablo cuando llegue a Roma? En Romanos, Pablo da una presentación preliminar del contenido de su ministerio de enseñanza. Lo que Pablo expone en estos 16 capítulos es nada menos que una obra doctrinal maestra. ¿De qué se trata el cristianismo? ¿Cuál es su mensaje central? ¿Cuál es el verdadero evangelio de Dios? ¿Cuáles son realmente las buenas nuevas de salvación? ¿Qué clase de mensaje predicaba el más grande de todos los apóstoles de la iglesia dondequiera que fuera? Para encontrar la respuesta a todas estas preguntas debemos volver al libro doctrinal más importante del Nuevo Testamento, la epístola de Pablo a los Romanos.

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28
Dic

Motivos correctos

Aunque la obra caritativa bendice a quien recibe, también da la oportunidad de vanagloria por parte del dador. Jesús indicó que a veces las personas dan para “ser vistos“. Quieren atraer la atención sobre sí mismos por sus actos de bondad hacia los demás, asegurándose de que otros sepan cuan generosos son y así de ese modo obtener reputación o prestigio ante los demás.

Otros pudieran dar por orgullo. Aun cuando la gente no se entere de lo que dan, su propia evaluación exaltada de sí mismos hace que se sientan superiores a los demás; Lucas 18:11,12.

Por último, algunos pudieran dar porque quieren que quienes reciben se sientan obligados con ellos. Emplean lo que dan como poder sobre los menos afortunados. Pero todas esas actitudes están en contra de la enseñanza de Cristo respecto a nuestra generosidad hacia los necesitados.

Hay una tenue diferencia entre el dar para bendecir a los demás y agradar a Dios y el dar para alcanzar el respeto, la notoriedad y el placer que puede concedernos el dar. Debido a ese peligro, Jesús les dijo a sus discípulos que se “guardaran” respecto a sus obras de misericordia. Quería que se fijaran más en sus motivos que en sus hechos.

Los fariseos de la época de Cristo comúnmente les daban publicidad a sus actos de generosidad para mostrar cuan justos eran.

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