Job 42:5

Job 42:5

Ahora mis ojos te ven

El conocimiento que Job tenía de Dios, era el que se transmitía oralmente, de ahí la frase de Job «de oídas te había oído»; Job 42:5a. Aunque Job había oído acerca de Dios, no lo había oído personalmente. Fue después de solicitarle una audiencia a Dios, que le oyó personalmente, «¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! yo iría hasta su silla»; Job 23:3, dijo Job.

Job necesitaba una revelación personal de Dios. Dios lo sabía y se la dio. En aquella revelación personal de Dios, no sólo le oyó, sino que además le vio. No lo hizo cara a cara, sino a través de la manifestación de su poder, «respondió Jehová a Job desde un torbellino»; Job 38:1.

No fue necesaria una figura, ni tampoco la faz de Dios, bastó la voz desde un torbellino para que Job reconociera que ahí estaba Dios, y dijera: «de oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven». Como Job, todos necesitamos además de lo que otros nos transmiten, una revelación personal de Dios.

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