Pablo comienza una nueva sección de su carta aquí. Esto está demostrado por la frase de transición “justificados, pues, por la fe” y la que sigue a esta “nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”.
Como un eco que se transmite a través de los capítulos 5–8, hay una pregunta generada por la tensión entre la enseñanza de Pablo en cuanto a que una persona es justificada delante de Dios en el instante que cree, y la verdad bíblica de que es necesario aun enfrentar un día de juicio divino. ¿Cómo se relacionan entre sí estas dos verdades? ¿Puedo yo estar seguro de que mi justificación actual será válida en el día del juicio? A esta pregunta, Pablo responde en este párrafo con un resonante “¡sí!”: Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios; Romanos 5:2b, y la esperanza no acarrea vergüenza Romanos 5:5a. En estas afirmaciones se halla el corazón de este párrafo.
Esto es un extracto del estudio publicado. Si lo desea obtener completo, le facilitamos la descarga.
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