Epístolas Paulinas

25
Abr

2 Corintios 3

Pablo responde ahora a las críticas por no haber presentado cartas de recomendación cuando llegó a Corinto. La historia confirma la existencia de la costumbre aquí indicada en la Epístola acerca de escribir cartas de recomendación; “Y queriendo él (Apolos) pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído”, Hechos 18:27.

Las críticas probablemente provenían de los falsos apóstoles y fueron emitidas en el ataque a Pablo. El Apóstol responde diciendo que era absurdo que se le requirieran cartas de recomendación, ya que les dice Pablo “vosotros sois nuestra carta”.

A diferencia de los intrusos que trataban de desacreditar a Pablo y a elevarse a sí mismos, Pablo no necesitaba una carta de presentación o recomendación. Su legitimidad como ministro del evangelio se probaba con el cambio en las vidas de los creyentes corintios. La existencia misma de la iglesia en Corinto era un testimonio de la validez de su ministerio.

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18
Abr

2 Corintios 2

La primera de las dos visitas prometidas resultó ser con tristeza, por la forma en que él fue atacado. Si hubiera hecho otra visita, ésta también hubiera sido dolorosa, pero por una razón diferente: habría tenido que tomar medidas disciplinarias contra los corintios, causándoles tristeza, y no hubiera quedado nadie que pudiera alegrarlo; 2 Corintios 2:2. Por eso, en lugar de llevar a cabo la segunda visita prometida, les escribió una carta “severa”, para que cuando llegue, no tenga tristeza por causa de aquellos por quienes me debiera gozar.

Tal carta fue escrita con mucha tribulación y angustia de corazón, y con muchas lágrimas, y seguramente contenía alguna clase de reprensión para los corintios. Sin embargo, su propósito al escribirla dice Pablo no fue para entristeceros, sino para que sepáis cuán grande es el amor que tengo por vosotros; 2 Corintios 2:3,4; 2 Corintios 7:8,9.

Se necesita amor verdadero para confrontar una situación difícil, aunque haya dolor, en lugar de esquivarla. El “amor” es el manantial de donde emana la reprensión sincera; que los corintios reconocieran finalmente que éste era su motivo, fue la meta del apóstol; Salmos 141:5; Proverbios 27:6. Pablo no se elogió a sí mismo, pero estaba preparado para correr el riesgo de ser acusado de hacerlo con tal de poner las cosas en claro.

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19
Feb

2 Corintios 1

Siguiendo la costumbre de su época, Pablo incluye una acción de gracias luego de su saludo inicial. En forma no acostumbrada, su agradecimiento se concentra no en alguna característica de los lectores que sea digna de ser destacada, sino en el Padre de misericordias y Dios de toda consolación, quien había consolado a Pablo en todas sus tribulaciones (incluyendo sufrimientos físicos, peligros, persecuciones y ansiedad; 2 Corintios 1:8-10; 4:7-12; 11:23-29).

Aquí Pablo habla de consolación como aliento y gracia fortalecedora en medio de los problemas. Dice que al ser consolados de esta manera por Dios, también nosotros podemos consolar a los que están en cualquier tribulación. Un ser humano no puede traer liberación divina de la tribulación a otro, pero es posible compartir con el otro el aliento recibido en medio de los problemas que uno mismo ha sufrido.

Cuando Pablo habla de las tribulaciones de los creyentes como las aflicciones de Cristo que abundan a favor nuestro, se refiere a los sufrimientos soportados en nombre de Cristo y experimentados como parte de lo que los judíos llamaban los “dolores de parto del Mesías”, es decir, el período de tribulación que se esperaba que introdujera la era mesiánica.

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15
Ene

1 Corintios 16

Este es el quinto tema sobre el cual consultaron los corintios, la ofrenda para los santos. Dice para los “santos,” más bien que “para los pobres,” para recordar a los corintios que lo que daban era para el pueblo del Señor, hermanos suyos en la fe. Hacia fines de la existencia nacional de los judíos, Judea y Jerusalén sufrieron varias persecuciones que en parte afectaron a los cristianos judíos; Romanos 15:26; Hechos 11:29,30.

La comunidad de bienes que hubo entre ellos proporcionó alivio temporal; Hechos 4:32,34,35, pues tras las persecuciones llevadas a cabo, algunas por el mismo Saulo, los cristianos residentes en Jerusalén y Judea empezaron a tener problemas de abastecimiento, ya que aquellos que compartían con ellos todo, poco a poco fueron abandonando Jerusalén; Hechos 8:1. Fue un hermoso fruto de la gracia que aquel que mediante la persecución les había privado de todo, fuese el primero en esforzarse por el alivio de ellos; 1 Corintios 16:1 “…haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia”.

Las iglesias de Galacia y Frigia fueron las últimas visitadas por Pablo antes de escribir esta epístola. Estaba ahora en Efeso, y había llegado allí luego de haberlas visitado. Se entiende que el apóstol no se había callado en Galacia en cuanto a las ofrendas para los pobres, por la intimación hecha en su epístola a aquellas iglesias; Gálatas 2:10.

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6
Dic

1 Corintios 15

Los griegos se burlaban de la idea de la resurrección del cuerpo; Hechos 17:32. Creían que el cuerpo constituía una cárcel del alma inmortal. De ahí que para ascender al bien, el alma tenía que escapar del cuerpo. Pablo presenta la resurrección como una nueva forma de vida, prevista en el eterno plan redentor de Dios junto a la destrucción de todos los poderes malignos. Muestra la importancia de la resurrección al relacionarla con Jesucristo y los cristianos ; define la naturaleza del cuerpo resucitado; y revela cómo tendrá lugar la resurrección.

El evangelio es más que el perdón de los pecados; incluye la resurrección de Cristo y la subsecuente renovación de todo lo creado. Pablo les recuerda el evangelio que les predicó y que ellos creyeron; 1 Corintios 15:11. Ese evangelio los rescató, y a menos que se aferren a lo que Pablo les había predicado, su fe es en vano, es decir, vacía. Pablo no lo había inventado, sino que les había transferido a ellos lo que él mismo había recibido; 1 Corintios 11:23. Lo primero y mas importante que les había transferido era la muerte de Cristo por nuestros pecados, hecho imprescindible para el perdón de nuestros pecados.

La sepultura y la resurrección del Mesías al tercer día eran igualmente importantes pues manifestaban el poder de su inextinguible vida; Salmo 16:8-11. Que estos dos hechos fueran conforme a las Escrituras indica que el testimonio de estas es mayor que el de aquellos que vieron al Señor después de la resurrección, entre los cuales Pablo cita a Pedro, los doce, quinientos hermanos a la vez, Jacobo y a él mismo.

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27
Oct

1 Corintios 14

En los capítulos 12 y 13, Pablo ha mencionado varios componentes bastante generales de la voluntad de Dios, “buena, agradable y perfecta” que deberían caracterizar a los cristianos cuyas mentes están siendo renovadas a través del poder del evangelio. Ahora Pablo trata un tema específico propio de la iglesia romana: una división entre los que él llama los débiles [en la fe] y los fuertes; Romanos 14:1,2; Romanos 15:1. Estos dos grupos están discutiendo sobre si los cristianos deben comer carne; Romanos 14:2,6,21; observar días festivos religiosos; Romanos 14:5,6; y posiblemente, beber vino; Romanos 14:17,21.

No podemos identificar con certeza a estos dos grupos. Algunos paralelos con las palabras de Pablo en 1 Corintios 8:10 llevan a algunos eruditos a pensar que Pablo trata aquí el problema de si los cristianos deberían comer carne sacrificada a los ídolos. Otros creen que el debate es sobre si es adecuado o no seguir ciertas prácticas ascéticas que han sido adaptadas de religiones paganas.

Pero el énfasis de Pablo en Romanos 15:8–13 sobre la importancia de la unidad entre judíos y gentiles —un tema persistente en toda la carta— sugiere, en cambio, que la división se originaba en la insistencia de los cristianos judíos en mantener algunas ordenanzas, concretamente las relacionadas con los alimentos. Como otros piadosos judíos en ambientes gentiles; Daniel 1:8–16, muchos judíos cristianos de Roma aparentemente habían decidido abstenerse de comer carne (y quizás de beber vino) por temor al contacto con la idolatría.

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