Epístolas Paulinas

26
Feb

2 Corintios 6

Lo que los corintios han experimentado mediante la proclamación del apóstol es el cumplimiento real de la profecía de Isaías. La acción salvadora final de Dios está teniendo lugar en el presente. Hoy es el tiempo aceptable de Dios para que los hombres participen gratuitamente de su reconciliación en Cristo.

La exhortación de Pablo y sus colaboradores no es inconsistente con la calidad de sus vidas. La conciencia del apóstol está limpia, en su conducta no podría hallarse ninguna causa real para el rechazo del mensaje. Pablo insiste en que la forma en que ha conducido su propio ministerio no constituye una piedra de tropiezo que pueda ser obstáculo para que los corintios reciban la gracia de Dios en la forma adecuada.

En cambio, él ha intentado de todas las maneras posibles reconocerse como un siervo de Dios, soportando privaciones y actuando con integridad, sin importar si sus propias experiencias en el ministerio eran agradables o dolorosas. En todos los altibajos de la vida y del ministerio como cristianos debemos actuar con integridad. Si no lo hacemos, nuestras vidas pueden convertirse en piedras de tropiezo para aquellos con quienes queremos compartir el evangelio.

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25
Sep

2 Corintios 5

Aunque exteriormente Pablo se estaba desgastando; 2 Corintios 4:7-12, no desmayaba, ya que interiormente se iba renovando día a día. Y de todos modos, los problemas exteriores eran una momentánea y leve tribulación comparados con el peso y el carácter eterno de la gloria que experimentaría como resultado. Pablo soportaba las aflicciones en el mundo visible actual, manteniendo delante de sí las glorias del mundo aún invisible.

Es a la luz de este concepto que Pablo pasa a explicar qué es lo que él espera para cuando nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshaga. La forma en que interpretemos el versículo 1 determinará la forma en que interpretaremos la totalidad del tópico (1-10). La expresión griega oikía traducida como morada indica residencia o casa, literalmente o figurativamente. Dado que el texto sigue el contexto de 2 Corintios 4:16, donde Pablo habla del hombre exterior para referirse al cuerpo, debemos entender la expresión morada de forma figurada, entendiéndose como morada o casa, el cuerpo terrenal.

El apóstol es consciente de la disolución del cuerpo por medio de la muerte, lo cual le hace albergar la esperanza de otro cuerpo, declarando “tenemos de Dios un edificio” (en perspectiva asegurada de posesión, tan cierta como si estuviera en nuestras manos), en los cielos.

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16
Ago

2 Corintios 4

Aunque debemos luchar por hacer que la verdad de la palabra de Dios sea clara para las personas en las situaciones en que se encuentran, no necesitamos, como tampoco Pablo, manipularla para hacerla eficaz, pues la palabra de Dios alcanzará los objetivos por los cuales Dios la envía; Isaías 55:10,11

El apóstol no tenía intenciones malas ni bajas, recubiertas con pretensiones superficialmente equitativas y buenas. Un comportamiento honesto le servía para acreditar su apostolado y trabajo ante la conciencia de los hombres.

Cualquier hombre mediante la conciencia sabría si la conducta del apóstol y sus colaboradores era impropia o por el contrario honesta, y a ella esta dispuesto a someterse sin temor, pues el que anda en la verdad no tiene temor alguno.

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25
Abr

2 Corintios 3

Pablo responde ahora a las críticas por no haber presentado cartas de recomendación cuando llegó a Corinto. La historia confirma la existencia de la costumbre aquí indicada en la Epístola acerca de escribir cartas de recomendación; “Y queriendo él (Apolos) pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído”, Hechos 18:27.

Las críticas probablemente provenían de los falsos apóstoles y fueron emitidas en el ataque a Pablo. El Apóstol responde diciendo que era absurdo que se le requirieran cartas de recomendación, ya que les dice Pablo “vosotros sois nuestra carta”.

A diferencia de los intrusos que trataban de desacreditar a Pablo y a elevarse a sí mismos, Pablo no necesitaba una carta de presentación o recomendación. Su legitimidad como ministro del evangelio se probaba con el cambio en las vidas de los creyentes corintios. La existencia misma de la iglesia en Corinto era un testimonio de la validez de su ministerio.

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18
Abr

2 Corintios 2

La primera de las dos visitas prometidas resultó ser con tristeza, por la forma en que él fue atacado. Si hubiera hecho otra visita, ésta también hubiera sido dolorosa, pero por una razón diferente: habría tenido que tomar medidas disciplinarias contra los corintios, causándoles tristeza, y no hubiera quedado nadie que pudiera alegrarlo; 2 Corintios 2:2. Por eso, en lugar de llevar a cabo la segunda visita prometida, les escribió una carta “severa”, para que cuando llegue, no tenga tristeza por causa de aquellos por quienes me debiera gozar.

Tal carta fue escrita con mucha tribulación y angustia de corazón, y con muchas lágrimas, y seguramente contenía alguna clase de reprensión para los corintios. Sin embargo, su propósito al escribirla dice Pablo no fue para entristeceros, sino para que sepáis cuán grande es el amor que tengo por vosotros; 2 Corintios 2:3,4; 2 Corintios 7:8,9.

Se necesita amor verdadero para confrontar una situación difícil, aunque haya dolor, en lugar de esquivarla. El “amor” es el manantial de donde emana la reprensión sincera; que los corintios reconocieran finalmente que éste era su motivo, fue la meta del apóstol; Salmos 141:5; Proverbios 27:6. Pablo no se elogió a sí mismo, pero estaba preparado para correr el riesgo de ser acusado de hacerlo con tal de poner las cosas en claro.

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19
Feb

2 Corintios 1

Siguiendo la costumbre de su época, Pablo incluye una acción de gracias luego de su saludo inicial. En forma no acostumbrada, su agradecimiento se concentra no en alguna característica de los lectores que sea digna de ser destacada, sino en el Padre de misericordias y Dios de toda consolación, quien había consolado a Pablo en todas sus tribulaciones (incluyendo sufrimientos físicos, peligros, persecuciones y ansiedad; 2 Corintios 1:8-10; 4:7-12; 11:23-29).

Aquí Pablo habla de consolación como aliento y gracia fortalecedora en medio de los problemas. Dice que al ser consolados de esta manera por Dios, también nosotros podemos consolar a los que están en cualquier tribulación. Un ser humano no puede traer liberación divina de la tribulación a otro, pero es posible compartir con el otro el aliento recibido en medio de los problemas que uno mismo ha sufrido.

Cuando Pablo habla de las tribulaciones de los creyentes como las aflicciones de Cristo que abundan a favor nuestro, se refiere a los sufrimientos soportados en nombre de Cristo y experimentados como parte de lo que los judíos llamaban los “dolores de parto del Mesías”, es decir, el período de tribulación que se esperaba que introdujera la era mesiánica.

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