Epístolas Paulinas

30
Jun

1 Corintios 6

Pablo, como es característico de él, comienza el tratamiento de este tema con una serie de preguntas que sirven tanto para lograr una respuesta como para enseñar. A la luz de la forma en que operaban los tribunales locales, no es de extrañarse que Pablo quede atónito ante el hecho de que algunos creyentes en Cristo se atrevan a ir a juicio ante magistrados elegidos anualmente y compatriotas ricos. Estos actuaban como jueces o jurados con gran parcialidad, y también podían ser sobornados; 1 Corintios 6:1.

Si los santos han de juzgar al mundo, entonces, seguramente serán competentes para actuar como mediadores en las acciones civiles que Pablo llama pleitos tan pequeños. Las expresiones que utiliza sugieren que sus juicios civiles son un fastidio más que un intento verdadero de arreglar las cosas; Daniel 7:22; Mateo 19:28; Apocalipsis 20:4. Pablo utiliza una vez más una de sus fórmulas argumentativas favoritas, ¿O no sabéis … ?, para señalar que, si los ángeles (esto es, a los ángeles malos) van a ser juzgados por los santos, seguramente estos últimos podrán resolver estas disputas; 1 Corintios 6:3.

Los santos participarán en la aprobación de la sentencia final que dará el Juez sobre aquéllos; Judas 6. Cuando surge un desacuerdo, dice Pablo, a los que para la iglesia son de poca estima, ¿a éstos ponéis para juzgar? Aunque los jueces seculares eran personas de alta posición en la comunidad, en la reunión de los cristianos la posición secular no tiene lugar. Pablo utiliza aquí la misma palabra que en 1:28 (nadie) en relación con aquellos a quienes la sociedad secular desprecia; 1 Corintios 6:4.

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27
Jun

1 Corintios 5

Los hermanos de Corinto habían interpretado mal las instrucciones de Pablo en una carta anterior sobre su relación con gente inmoral, pensando que había querido decir evitar los contactos con los pecadores no cristianos, aunque en realidad se refería a gente inmoral que reclamaba profesar la fe cristiana; 1 Corintios 5:9-11.

No mezclarse con los pecadores del mundo hubiese significado un retiro completo, como cuando alguien entra en un monasterio para salir del mundo. Pablo da a entender que esa no es la voluntad de Dios para nosotros, y las huellas de la filosofía monacal en la historia de la iglesia evidencia su relativa esterilidad a la hora de hacer avanzar tanto la santidad como el evangelio; 1 Corintios 5:10.

La frase si alguno llamándose hermano fuere fornicario tiene la finalidad de contrastar a este con un fornicario del mundo. Un fornicario del mundo se puede entender que sea fornicario por su esclavitud al pecado, pero un hermano fornicario ¿cómo se puede entender? Pablo da por sentado que no nos juntemos con fornicario del mundo, pero no concibe que lo hagamos con uno que se llame hermano.

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13
Jun

1 Corintios 4

Pablo utiliza dos palabras muy apropiadas para describir la función de los maestros en la iglesia: servidores, lit. “ayudantes, o colaboradores”, y mayordomos. La primera conlleva el sentido de rendir personalmente cuentas a Cristo en cuyo servicio uno se ocupa. La segunda se refiere a la actividad clave de ese siervo especial en la casa cuya tarea era transferir los recursos del dueño a los miembros de su casa según sus necesidades. Lo que se le ha confiado a Pablo son los misterios de Dios, esto es, la sabiduría de Dios de la que habla en el capítulo anterior. Es un transmisor de la verdad.

Los mayordomos seculares debían poseer ciertas cualidades. En el contexto cristiano lo que se exige es confiabilidad; los antecedentes de falta de confiabilidad en el mundo secular están profusamente documentados. Pablo se preocupa muy poco por el juicio de los demás, venga éste de la comunidad cristiana o de cualquier tribunal humano. Aunque no sabe de conducta incorrecta alguna en su ministerio cristiano, Pablo subraya que el Señor es su juez, y concluye con la orden de que no deben juzgar nada antes de tiempo, es decir, del día del Señor.

Es Cristo el que expondrá los intentos de cubrir las malas obras y no juzgará meramente las acciones, sino las motivaciones. Será en ese momento que cada uno recibirá su alabanza, es decir el elogio, de parte Dios. Como lo muestra 2 Corintios 10:10-13, los corintios tardaron mucho en aprender esta lección; y aun después de ellos, la iglesia no se ha desempeñado mejor.

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13
Jun

1 Corintios 3

El verdadero crecimiento espiritual requiere de la palabra de Dios. En 1 Corintios 2:10 Pablo comienza a examinar nuestra necesidad de sabiduría y revelación dadas por el Espíritu Santo, y la relaciona estrechamente con el hecho de que hemos recibido las palabras “que enseña el Espíritu”; 1 Corintios 2:13.

Tras estas observaciones, pasa a una franca confrontación con la carnalidad de los corintios, la cual atribuye a que sólo habían conocido superficialmente la Palabra de Dios; las palabras “aún no erais capaces” de recibir vianda (alimento sólido) indican con claridad meridiana que los corintios eran inmaduros, conocían solamente los elementales principios de la doctrina de Cristo, 1 Corintios 3:1,2; Hebreos 5:12, por eso el Apóstol los denomina niños.

La verdad que plantea este pasaje es que ninguna cantidad de supuesta riqueza o experiencia espiritual refleja un genuino crecimiento espiritual, si este conocimiento está separado de nuestro crecimiento básico en el conocimiento de la Palabra de Dios. Sin esta cimentación en la palabra, podemos estar engañados acerca de nuestro crecimiento.

Esta “cimentación” es en verdad y amor, y no tan solo en un conocimiento aprendido o en un estudio realizado. A fin de experimentar verdadero crecimiento espiritual, debemos dedicar tiempo a la lectura de la Palabra y separarnos de los impedimentos de la falta de amor, rivalidad y contienda; Juan 14:21.

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13
Jun

1 Corintios 2

Aquí Pablo hace un contraste entre la sabiduría divina y la admirada sabiduría de la clase gobernante. Dios se ha complacido en revelar su sabiduría por medio de su Espíritu a los apóstoles, a nosotros dice Pablo; 1 Corintios 2:10. El nosotros que se implica en los versículos 6, 7, 13 y 16 no se refiere a los cristianos de Corinto cuyo comportamiento, según se describe en esta carta, era carnal. Tampoco se refiere a los cristianos en general, sino antes bien al ministerio especial de los apóstoles.

Pablo declara que él habla no sólo el evangelio, sino la sabiduría de Dios; 1 Corintios 2:6-8. Esta se habla entre los que han alcanzado madurez, es decir, entre aquellos que se han perfeccionado en la experiencia y el conocimiento cristiano, en contraste con los niños en Cristo, menos maduros en el crecimiento cristiano. Los virtuosos y aclamados oradores de la época utilizaban esta expresión relacionándola con ellos mismos, y sostenían que hacían que sus alumnos también lo fueran.

Ellos serían los futuros regidores de ciudades y estados. Es muy posible que Pablo tuviera esto en mente, cuando dice lo que su sabiduría no es: no es la sabiduría de la edad presente, ni la de los príncipes de esta edad, que perecen. Luego define lo que sí es.

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13
Jun

1 Corintios 1

Pablo llegó a Corinto en el año 50 d.c, y en ese momento hacía más de un siglo que la ciudad era colonia romana. Anteriormente había sido una ciudad griega orgullosa de su historia, pero había sido destruida por Mummio en el año 146 a.c, luego de un conflicto con Roma, y permaneció en ruinas durante 100 años. Cuando Julio César decidió transformarla en una colonia romana en el año 44 a.c, el nuevo plano de la ciudad se trazó según el tradicional estilo romano.

Así, la ciudad fue el lugar donde se estableció el gobernador romano de la provincia de Acaya y pronto llegó a tener una población mayor que la de Atenas. Aunque fue fundada como “base militar”, complementada con algunos libertos de Italia, rápidamente se consolidó como un centro cultural y comercial.

Algunas de las familias pudientes de Grecia se sintieron atraídas por Corinto y se establecieron en los bellos suburbios residenciales en las laderas del enorme crestón rocoso a 545 metros, conocido como Acrocorinto, “el punto alto de Corinto”. Estas familias se contaron entre los benefactores cívicos más importantes de la ciudad. Las inscripciones dan evidencias de muchos de ellos que se encontraban entre los más sabios, los de más noble cuna y los más poderosos. A comienzos de la era cristiana los *juegos ístmicos habían comenzado nuevamente a realizarse bajo sus auspicios.

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