Reflexiones

13
Jun

Guarda tu corazón

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida; Proverbios 4:23

Como todos los proverbios, el objetivo de este, es proporcionar sabiduría en relación a como tratamos  el corazón. Mediante la frase guarda tu corazón, el escritor sagrado nos responsabiliza del uso que hacemos del corazón. Dios habla de que no hagamos un mal uso del corazón diciendo: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.”, Levítico 19:17. Es de sabios no descuidar el corazón, porque literalmente es una fuente de vida, que en caso de descuidarlo se convierte en una fuente de deseos y pasiones que causan la muerte.

Guardar en el hebreo נָצַר tiene dos sentidos, uno bueno, como sería proteger o custodiar, y uno malo, como por ejemplo esconder u ocultar. El escritor sagrado en este caso lo usa en el buen sentido, señalando que es necesario proteger nuestro corazón, por ser la fuente y lugar de convergencia de todas las corrientes de la vida, tanto espirituales como del alma.

Un ejemplo de mal uso del corazón lo encontramos en Esaú, hermano de Jacob, quién dijo en su corazón acerca de su hermano: “Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.”; Génesis 27:41. Esaú descuidó su corazón y este se convirtió en una fuente de venganza, con un único fin, el de causar muerte. Una mala disposición del corazón, puede tener un desenlace fatal.

La antítesis de Esaú, la encontramos en José, quién también sufrió a manos de sus hermanos. A diferencia de Esaú, José guardó su corazón de de una mala disposición, no dando lugar a la venganza. Una vez muerto el padre de José, sus hermanos dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.”; Génesis 50:15. La respuesta de José a sus hermanos evidencia que su corazón generaba vida, “Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.”; Génesis 50:19,20. Como José, seamos sabios en la gestión de nuestro corazón.

Guarda tu corazón, fuente y lugar de convergencia de todas las corrientes de la vida.

13
Jun

Una mujer sensata

Bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano; 1 Samuel 25:33

Como dice el apóstol Pablo, escribiendo a los hermanos de Corinto, hay cosas que acontecen como ejemplo, y escritas con un fin; 1 Corintios 10:11. Este es el caso de Abigail, de quién Dios habla como ejemplo de una mujer sensata. Cuando ni su propio marido le dio valor, Dios se encargó de revelar el valor de esta mujer sensata, de la cual Dios da testimonio desde un principio, diciendo de ella que era mujer de buen entendimiento (inteligente, sensata); 1 Samuel 25:3.

Abigail encarna perfectamente a la mujer sabia de Proverbios 14:1; “La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.” Esta es la antítesis de la mujer de Job. Fue por su sensatez, cualidad infravalorada, que Abigail se convirtió en agente o instrumento de Dios, siendo una sencilla mujer de su casa; “Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases”; 1 Sam 25:32.

¿Por qué una mujer sencilla no puede ser un agente de Dios? Esta escritura sagrada demuestra que si, que lo puede ser. La sensatez (buen entendimiento) está al alcance de cualquier mujer, y es tipo de la iglesia fiel; “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes (gr.φρόνιμος frónimos, indica inteligencia, y se traduce como prudente, sensato) y cinco insensatas.” Mateo 25:1,2.

Por su sensatez, Abigail tenía capacidad resolutiva. “Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle”; 1 Samuel 25:17. Dice Romanos 12:21, “…vence con el bien el mal”. Así lo hizo Abigail, Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor“; 1 Samuel 25:27. La acción sensata de Abigail trajo paz sobre su casa, en lugar del mal que ya estaba resuelto, Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto; 1 Samuel 25:35.

Una mujer sensata sabe como vencer el mal.

13
Jun

El centurión

Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe; Lucas 7:9

En ocasiones menospreciamos a los que no son creyentes, y decimos para nosotros, que me puede enseñar a mi este. Lo normal cuando se trata de una cuestión de fe, es que aquellos que profesamos que somos creyentes, seamos ejemplo a los que no creen en cuestión de fe, pero no siempre es así. Suele suceder, que el ejemplo en cuestión de fe lo suelen dar los que no son creyentes. Tal fue el caso de un centurión romano.

Es sorprendente leer en los evangelios, que la élite religiosa en los días del ministerio de Jesús no creyeran en Jesús; «¿Acaso ha creído en él alguno de los gobernantes, o de los fariseos?» Juan 7:48; y que aquellos que eran considerados por dicha élite como impuros creyeran en él. Que un centurión romano se expresara como lo hizo aquel del que da testimonio Jesús, lo dice todo; Lucas 7:1-8.

La lección que este centurión romano dio en cuestión de fe, fue notable, tanto que el propio Jesús no desaprovechó la ocasión para enseñar a todos, que no siempre el ejemplo en cuestión de fe lo recibimos de los que se presume lo debiéramos recibir, sino de aquellos que menospreciamos.

La fe de este centurión llevada a la práctica fue ejemplar, no necesitó ver personalmente a Jesús, para creer que Jesús era quién decían que era, bastó con que le hablaran de Jesús; Lucas 7:3. Tampoco necesitó que Jesús fuera personalmente a su casa para creer que estaba por encima de la enfermedad, y que por lo tanto su palabra era suficiente para que la enfermedad abandonara el cuerpo de su siervo; Lucas 7:7. Esta es la clase de fe que maravilla a Dios.

La fe del centurión fue registrada como ejemplo, aunque fuera de un centurión.

13
Jun

Nunca digas, nunca

Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré; Mateo 26:33

En ocasiones confiamos demasiado en nosotros mismos, y cometemos el error de expresar cierta infalibilidad sin darnos cuenta de ello, censurando lo que otros hacen, sin reflexionar que somos propensos a hacer aquello que censuramos que otros hacen. Por eso, nunca digas, nunca.

Como cumplimiento de la escritura del profeta Zacarías, Jesús anuncia que todos los discípulos se van a escandalizar de él; Zacarías 13:7, a lo que Pedro respondió con un rotundo, «…yo nunca me escandalizaré«. Probablemente Pedro no reflexionó sobre lo que estaba diciendo, al dar por sentado, que los demás discípulos harían lo que según él, nunca haría, negar que conocía a Jesús, rechazándolo; no considerando como dijera el apóstol Pablo, que también él podía ser tentado.

Pablo escribiendo en su primera carta a Timoteo le dice «ten cuidado de ti mismo…»; 1 Timoteo 4:16. Nuestra principal ocupación ha de ser por encima de todo, cuidar de nosotros mismos, rindiendo nuestras vidas diariamente al Señor que nos salvó, y que nos a de seguir salvando a causa de nuestra humana debilidad.

Jesús ilustró en cierto modo esto, al mencionar a un publicano que en lugar de justificarse asimismo expresando autosuficiencia, lo que decía rindiendo su vida era «…Dios, sé propicio a mí pecador«; Lucas 18:13 . Este reconocía la imperiosa necesidad que tenía de la ayuda divina en su vida, al considerarse un pecador, es decir, alguien propenso a pecar, y que necesita la ayuda divina cada día para no hacerlo. El escritor sagrado inspirado por el Espíritu Santo escribió «…No te apoyes en tu propia prudencia«; Proverbios 3:5.

Desconfía siempre de ti mismo, y busca siempre el amparo, el socorro y la ayuda de Dios en tu diario caminar.

13
Jun

Quién dijo que no

Es importante reconocer por medio del lenguaje quién nos habla. El que no es de fe duda y trata de transmitirnos su duda también a nosotros, para que también dudemos, las palabras de Saúl a David son un claro ejemplo de ello; «No podrás tú ir contra aquel filisteo…«; 1 Samuel 17:33. En su lenguaje siempre está presente la frase no se puede.

Por otro lado el que duda siempre tratará de justificar su duda, y con ello nos hará considerar y reflexionar sobre lo que para él es la causa de su duda; «porque tú eres muchacho«.

Otro claro ejemplo lo encontramos en el relato de los doce príncipes que fueron enviados a reconocer la tierra de Canaán; Números 13:30,31, los cuales también expresaron su duda y como no la justificación de su duda, «No podremos subir contra aquel pueblo»; «porque es más fuerte que nosotros«. El lenguaje en este caso fue determinante para que toda la congregación de Israel llorara y deseara volver atrás, influenciada por el informe negativo que la mayoría de los príncipes había hablado.

Cabe destacar que quienes en ambos casos referidos no eran de fe, quienes dijeron no se puede, eran líderes, el primer rey de Israel en un caso y diez príncipes de Israel por otro.

Quién nunca va a decir no se puede, es Dios. Es la voz de Dios revelada en su palabra la que debemos oír y a la que nos debemos rendir. Aquellos que son de fe nos alentarán siempre con la palabra de Dios, transmitiéndonos la fe que es por el oír de la palabra de Dios. Las palabras de un hombre de fe como Caleb dirigidas a la desalentada congregación de Israel fueron «más podremos nosotros que ellos«.

No escuches al que de continuo te dice que no se puede, no es alguien de fe.

13
Jun

Hacia delante

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante; Filipenses 3:13

Los logros no pueden influir en nuestro caminar de tal modo que nos impidan tener continuidad, porque nuestra meta está aún por alcanzar. Los logros son sólo etapas necesarias que nos conducen a la meta, pero no la meta misma, y así lo debemos considerar.

El apóstol habla de sus logros y descarta que ellos sean la meta. Como dijera Pablo a los hermanos de Roma, no nos debemos conformar, la satisfacción es la tumba de la continuidad, del progreso. Algunos confunden los logros con la meta, sirva el ejemplo de Elías. El triunfo sobre Acab y sus profetas no era la meta, era solo el cumplimiento de una etapa. Obtenido el triunfo debía continuar, pero no lo hizo; 1 Reyes 18 y 19.

Pablo se vio en la necesidad de hablar de sus logros y presentar sus credenciales ante la jactancia que muchos manifestaban de si mismos «Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más«; Filipenses 3:4, pues muchos veían y ven los logros como la meta.

Pero cuando Pablo menciona sus credenciales no lo hace para indicar que estas fueran su meta, sino mas bien para todo lo contrario, para manifestar que lo que el consideró como su meta entendió que en realidad no lo era, «Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida…»; Filipenses 3:7

Olvida los logros y sigue hacia delante, la meta está aún por alcanzar.