Guarda tu corazón

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida; Proverbios 4:23

Como todos los proverbios, el objetivo de este, es proporcionar sabiduría en relación a como tratamos  el corazón. Mediante la frase guarda tu corazón, el escritor sagrado nos responsabiliza del uso que hacemos del corazón. Dios habla de que no hagamos un mal uso del corazón diciendo: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado.”, Levítico 19:17. Es de sabios no descuidar el corazón, porque literalmente es una fuente de vida, que en caso de descuidarlo se convierte en una fuente de deseos y pasiones que causan la muerte.

Guardar en el hebreo נָצַר tiene dos sentidos, uno bueno, como sería proteger o custodiar, y uno malo, como por ejemplo esconder u ocultar. El escritor sagrado en este caso lo usa en el buen sentido, señalando que es necesario proteger nuestro corazón, por ser la fuente y lugar de convergencia de todas las corrientes de la vida, tanto espirituales como del alma.

Un ejemplo de mal uso del corazón lo encontramos en Esaú, hermano de Jacob, quién dijo en su corazón acerca de su hermano: “Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.”; Génesis 27:41. Esaú descuidó su corazón y este se convirtió en una fuente de venganza, con un único fin, el de causar muerte. Una mala disposición del corazón, puede tener un desenlace fatal.

La antítesis de Esaú, la encontramos en José, quién también sufrió a manos de sus hermanos. A diferencia de Esaú, José guardó su corazón de de una mala disposición, no dando lugar a la venganza. Una vez muerto el padre de José, sus hermanos dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos.”; Génesis 50:15. La respuesta de José a sus hermanos evidencia que su corazón generaba vida, “Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.”; Génesis 50:19,20. Como José, seamos sabios en la gestión de nuestro corazón.

Guarda tu corazón, fuente y lugar de convergencia de todas las corrientes de la vida.

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