Romanos 16

Los elogios a un hermano cristiano y los saludos son componentes típicos de las partes finales de las cartas de Pablo. Lo que no es típico en este texto es la cantidad poco común de personas a las que Pablo saluda: menciona a 27. Una carta de la antigüedad, como una carta moderna, generalmente terminaba con los buenos deseos para el que la recibía, y saludos a los amigos. Pero antes de enviar saludos a los romanos, Pablo añade unas cuantas frases a manera de postdata para presentarle a la iglesia de Roma a una diaconisa (gr. diakonos) de la iglesia en Cencrea llamada Febe.

El hecho de que el apóstol Pablo recomiende a Febe parece respaldar el que fuera ella la encargada de entregar la carta a los hermanos de Roma, así también como el mencionar que era diaconisa de la iglesia en Cencrea respalda el que desempeñaba el oficio de un diácono, lo cual contribuía a que fuera considerada de manera digna, como fiel.

Cartas tales de recomendación eran ampliamente usadas en la iglesia primitiva. Pablo le pregunta en otro lugar a la iglesia de Corinto: “¿…tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros…?”; 2Corintios 3:1. Había necesidad de tales cartas en el caso de personas menos conocidas. Una iglesia necesitaba saber que la persona desconocida que llegaba y que buscaba hospitalidad no era un impostor/a.

Esto es un extracto del estudio publicado. Si lo desea obtener completo, le facilitamos la descarga.

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