Romanos 2

En 1:18–32 Pablo describió el pecado y el juicio de los gentiles utilizando la tercera persona: [ellos] se “apartaron” de Dios, Dios “los” entregó. No obstante, a través de la mayor parte del capítulo 2 Pablo emplea la segunda persona del singular como en el v. 1: [tú] no tienes excusa. Este cambio de persona no significa que Pablo esté ahora hablando en forma directa a sus lectores en Roma. El está utilizando un recurso literario, común en el mundo antiguo, en el cual un autor se dirige a un contendiente o interlocutor imaginario como medio impactante para transmitir sus conceptos a su audiencia (Este estilo se denomina diatriba.)

¿Quién es el “contendiente” o interlocutor de Pablo en estos versículos? El versículo 17 señala que, al menos en los versículos 17–29, Pablo le está hablando a un judío. Muchos estudiosos creen que en los versículos 1–16 Pablo está hablando de manera más general a cualquier persona que se declara “moral”. Pero es más probable que aun aquí, el verdadero “blanco” de Pablo sea el judío. Omite al principio toda identificación específica, de manera de poder integrar al judío en su discusión antes que se haga clara su acusación. La técnica de Pablo aquí probablemente refleje el estilo de su predicación. Podemos imaginar a judíos en la audiencia de Pablo, expresando su acuerdo con la acusación de Pablo a los pecadores gentiles en el cap. 1, tan sólo para encontrarse ahora acusados por hacer lo mismo.

Esto es un extracto del estudio publicado. Si lo desea obtener completo, le facilitamos la descarga.

Comments are closed.