15
Jun

Salmos 103:6

Salmos 103:6

Jehová es el que hace justicia

Al ojo humano muchas injusticias no reciben justicia y muchas opresiones no reciben alivio. Pero la realidad es otra muy distinta, pues el Señor se encarga de que esto no suceda, haciendo justicia para que el bien prevalezca. Su justicia es el sello de todas sus acciones. Quizá su acción justa no sea inmediata, pero  es seguro que no dejará de producirse.

Dice Jesús: «¿acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia»; Lucas 18:7,8a. Lo que mueve a Dios a hacer justicia, es el clamor constante de los que padecen agravio.

Fue el clamor de Abraham, respecto a su sobrino Lot y su familia, el que movió a Dios a actuar con justicia, en el caso de la destrucción de Sodoma y Gomorra. Abraham basó su clamor en el carácter justo de Dios, llamándole el Juez de toda la tierra. Es el clamor de día y de noche, el que mueve a Dios y hace que el bien prevalezca mediante su acción justa.

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15
Jun

Lucas 6:31

Lucas 6:31

Como queréis que hagan los hombres

En esta máxima, en su primer sermón público, Jesús dijo que se concentran o resumen las Escrituras. Santiago en su carta la llama la ley real; Santiago 2:8. No hay un modo mejor y mas sencillo, de resumir la esencia entera de los principios éticos contenidos en las Escrituras.

Tales principios, nos enseñan a considerar a los demás como a nosotros mismos. No es, aquello que de manera caprichosa y egoísta quisiéramos que los hombres hiciesen con nosotros, lo que debemos hacer nosotros con ellos; sino sólo aquello que, en un juicio imparcial, y poniéndonos en lugar de ellos, consideramos razonable que ellos hagan con nosotros.

Esto es lo que Dios requiere de nosotros en relación con los demás. No olvidemos que Dios no requiere nada de nosotros que él no haga con nosotros. Es fácil de entender, ¿qué Dios hace contigo?, ¿tiene misericordia?, pues vé, y haz tú lo mismo.

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15
Jun

Apocalipsis 3:11

Apocalipsis 3:11

Retén lo que tienes

Estas palabras forman parte de un mensaje a la iglesia de Filadelfia, en la era apostólica. El mensaje es de Jesús a la mencionada iglesia. Jesús le comunica que conoce sus obras, y la encomia por su esfuerzo en guardar la palabra recibida y no negar su  nombre. Esto, a pesar de ser una iglesia que tenía poca fuerza, es decir, poder o capacidad.

El menosprecio hacia lo poco, fue algo que esta iglesia tuvo que sufrir, de quienes no creían que Dios diera valor a lo poco. Aunque tenía poca fuerza, su esfuerzo era grande. Esta iglesia demostró, que su poco poder o capacidad, no eran un obstáculo en absoluto para guardar la palabra que había recibido.

Jesús valorando su enorme esfuerzo, la anima a retener lo que tiene. Por un lado debía retener su enorme espíritu de superación, y por otro lado, debía retener la palabra que había guardado. No debía dejar en manos de ningún otro la recompensa, fruto de su gran esfuerzo.

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15
Jun

1 Juan 4:18

1 Juan 4:18

El perfecto amor hecha fuera el temor

La exégesis de la frase, el perfecto amor, sería «el genuino o verdadero amor». Como es natural, esto nos hace reflexionar sobre la existencia de un amor que no es perfecto (genuino o verdadero). El perfecto amor surge de Dios, cuando este permanece en nosotros. Entonces, no puede haber verdadero amor, si Dios no permanece en nosotros.

El temor no puede coexistir con el amor, porque Dios, al permanecer en nosotros, nos libra del temor. El temor es producto del castigo merecido, el cual es natural en todos. Pero como está escrito, «…el castigo de nuestra paz fue sobre él (Jesús)…»; Isaías 53:5. El amor encarnado en Jesús, hecha fuera el temor.

El que teme es porque espera el castigo, es decir, el amor de Dios no ha obrado en su vida. Poseer el amor de Dios produce confianza para enfrentar el juicio, porque como él (Jesús) es, así somos nosotros, aceptables a Dios.

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15
Jun

1 Corintios 4:7

1 Corintios 4:7

¿Qué tienes que no hayas recibido?

Esta es una reflexión que los corintios debían hacer, antes de pronunciarse sobre quién está mas o menos dotado en aquello que hace. Si hay algo que debemos tener presente siempre, es que los talentos y dones, no son resultado de nuestra propia inteligencia.

Lo que nos distingue de los demás, si es que algo nos distingue, no es desde luego resultado de ninguna virtud propia, sino de la acción soberana de la gracia de Dios en nosotros. Es Dios el que deposita en nosotros todo lo que tenemos, mucho o poco.

No nos gloriemos de nada, porque nada tenemos. Si Dios quitara de nosotros todo lo que ha depositado, ¿qué tendríamos? «A aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria… por los siglos de los siglos»; Efesios 3:20,21

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15
Jun

Mateo 4:4

Mateo 4:4

No sólo de pan

El lugar donde Jesús dijo estas palabras en respuesta al tentador fue el desierto. Lugar este donde ningún hombre encontrará medio alguno de sustento. Pero la pregunta es, ¿es sólo el pan, base de la alimentación, el único medio de sustento?

El hombre fue creado por Dios de dos substancias, la material, denominada cuerpo, y la inmaterial denominada alma, de la que también forma parte el espíritu. El medio de sustento del cuerpo es el pan, pero no así el del alma. Para el alma, Dios dispuso toda palabra que sale de su boca, como medio de sustento.

Fue también en el desierto, donde Dios demostró que la palabra que sale de su boca, es también un medio de sustento, mayor y más efectivo que el pan. Durante cuarenta años, la palabra de Dios fue providencial, para el sustento de cientos de miles de almas. No tuvieron pan, pero si la palabra que les garantizó el sustento.

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