13
Jun

Jeremías 33:3

Jeremías 33:3

Clama a mí, y yo te responderé

Clamar tiene un fin muy concreto, que es llamar la atención de aquel con quien nos queremos comunicar. Lo que Dios nos pide es que nos comuniquemos con él,  y que lo hagamos llamándole a viva voz (clamando), procurando su atención, «porque claman los justos y Jehová oye«; Salmos 34:17.

Dios nos pide comunicación, pues está muy interesado en escuchar todo lo que le queremos decir. Jamás debemos pensar o creer que a Dios no le interesan nuestros asuntos personales o colectivos. De ser así, no nos pediría que nos comunicáramos con él.

Pero algunos nos dicen: clama, ¿habrá quién te responda?; Job 5:1 La comunicación con Dios no se basa en un monólogo, sino en un diálogo, en el que Dios participa activamente, de lo contrario no diría, «yo te responderé«.

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13
Jun

2 Crónicas 20:17

2 Crónicas 20:17

Estad quietos, y ved la salvación de Jehová

Solemos creer que el no actuar en ocasiones es sinónimo de indiferencia o pasividad, pero detenerse (estar quietos) es imprescindible en algunos casos para dar lugar a la actuación de Dios. Esto sobre todo es así, cuando Dios nos lo pide, porque quiere asegurarnos el triunfo.

Hay casos como el del trasfondo de esta Sagrada Escritura, en los que tenemos que darle la oportunidad a Dios de manifestar sus obras, peleando en nuestro lugar. Momentos en los que Dios quiere que nos detengamos y solamente contemplemos su actuación poderosa.

Ver la manifestación de Dios es algo que disipa en nosotros la falsa creencia de que estamos solos y desamparados, que sucumbiremos ante las fuerzas que son más poderosas que nosotros.

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13
Jun

Juan 14:27

Juan 14:27

Mi paz os dejo

La paz es uno de los dos legados que Jesús nos dejo, además del Espíritu Santo. Muchos legados son “dejados”, que nunca son “dados” a los legatarios. Pero Cristo es el ejecutor de su propio testamento; la paz que él “deja”, la “da”. Es la paz que en nuestro interior surge de un sentimiento de pecado perdonado y de reconciliación con Dios. Que planta y mantiene por su Espíritu en nuestros corazones.

Jesús la denomina mi paz, porque es quien pagó el precio por el perdón de nuestros pecados, los cuales demandaban justo castigo, el cual fue sobre el, para que tuviéramos paz; Isaías 53:5.

Jamás el mundo podrá dar esta paz, y mucho menos como legado, porque tiene un único ejecutor, Jesús.

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13
Jun

2 Corintios 12:9

2 Corintios 12:9

Mi poder se perfecciona en la debilidad

La debilidad, es algo que de forma generalizada es despreciada. De ahí, que aquella persona que muestra debilidad, sufra el desprecio de los demás. Pero la ironía es que todos estamos sujetos a la debilidad.

Para Dios, no hay mejor momento para manifestar su poder, que aquel en el que reconocemos nuestra debilidad. Dios lo prepara todo para que tengamos que rendirnos a Él, mediante situaciones en las que la debilidad es la protagonista en nosotros.

El fin, es que el poder de Dios se manifieste en nosotros, en tal grado, que lo que Dios quiere hacer en nosotros, sea hecho por completo, sin faltar nada. En la debilidad, ríndete a Él.

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13
Jun

1 Corintios 10:13

1 Corintios 10:13

Fiel es Dios

Todos los hombres tenemos que enfrentar en algún momento situaciones en las que somos puestos a prueba, y esto es algo de lo que ningún hombre está exento.

El carácter de la prueba siempre es de índole humana (común a  todo hombre), adaptada a nuestra capacidad de soportar, nunca por encima de ella.

Lo mejor en cualquier caso, no es que la prueba sea humana, sino que Dios sea el que la gestione y supervise en todo momento, manifestando su fidelidad al no dejarnos a merced de la situación. Es fiel al darnos un medio de escape. No una salida inmediata, sino en el tiempo oportuno, después que la paciencia ha hecho su obra perfecta.

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13
Jun

Isaías 58:11

Isaías 58:11

Jehová te pastoreará siempre

Todos necesitamos en nuestra vida la mejor dirección y guía. Sin duda, no existe una mejor dirección y guía que la de un pastor, y el mejor de todos es aquel de quién las ovejas son propias. Dios se dirige a nosotros como pastor, conocedor de la necesidad que tenemos de guía, sin la cual nos extraviaríamos.

De manera inequívoca, si el es pastor, nosotros somos ovejas, a las que se compromete a guiar, saciar y fortalecer. Y lo hará del mejor modo, porque lo hace con todas las ovejas que son propias, y nosotros los somos. Lo somos porque conocemos su voz; Juan 10:4. Podemos seguirle siempre, porque nunca deja (abandona) sus ovejas. Cada día nos llama, y nos hace oír su voz.

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