15
Jun

Romanos 5:5

Romanos 5:5

La esperanza no avergüenza

La esperanza es lo que se espera. En este caso y según el contexto, lo que esperamos es la gloria de Dios, de la cual, por haber pecado todos estábamos destituidos, como está escrito, «por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios»; Romanos 3:23.

Y aunque en la espera tenemos que pasar por tribulaciones y pruebas, nuestra esperanza no es en vano, no defrauda ni desilusiona, porque está fundamentada el algo tan grande como el amor de Dios, pues el apóstol dice: «Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros»; Romanos 5:8.

¿Cómo no hemos  de esperar la gloria de Dios, ante tal manifestación de amor? «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?»; Romanos 8:32. No desfallezcamos, no desmayemos, esperemos la gloria de Dios que en nosotros a de manifestarse.

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15
Jun

Salmos 16:11

Salmos 16:11

Me mostrarás la senda

En el libro de los Proverbios leemos lo siguiente: «Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte»; Proverbios 14:12. Ha nuestro parecer como hombres, muchas cosas  son de un modo, cuando en realidad son de otro modo. Esa realidad, es la que solo Dios nos puede mostrar.

La expresión mostrar se traduce del hebreo יָדַע, y denota entre otras acepciones hacer saber. Preguntando Dios al patriarca Job le dice: «¿Has mostrado al alba su lugar…?«; Job 38:12. Esto indica que no sólo el hombre necesita a Dios para saber, aún el alba necesita a Dios para saber, en su caso, cual es cada día su lugar.

Consciente de la necesidad de Dios para saber, acerca del camino a la vida después de la muerte, el salmista dice: «me mostrarás la senda de la vida». Al afirmar me mostrarás, atribuye a Dios el conocimiento y la prerrogativa de impartir el conocimiento. Como el salmista, reconozcamos no poseer el saber, y a Dios, como fuente de todo saber y conocimiento.

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15
Jun

Salmos 23:4

Salmos 23:4

No temeré mal alguno

Estas palabras de David, el autor de este salmo, revelan ante todo, como se veía ante Dios, y que era Dios para él. Menciona a Dios como su pastor, y aunque no lo diga expresamente, se menciona el mismo como oveja de forma indirecta, de quién tiene cuidado el pastor (Dios).

En determinados momentos, David se ve caminando en la oscuridad mas profunda (sombra de muerte), pero con Dios como pastor a su lado. Imagen esta que conocía muy bien, porque también él había sido pastor. A veces la sombra de muerte irrumpía entre sus ovejas, por medio de un oso o un león, pero allí estaba él a su lado, para procurarles salvación.

El temor de las ovejas ante la muerte, se desvanecía al estar David con ellas presente. Ningún mal las inquietaba, cuando David con su vara y su cayado las alentaba. Pero ahora era David, quién cual oveja alentada por su pastor, no desesperaba. Sabía que temer mal alguno no estaba justificado, pues Dios siempre estaba a su lado.

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15
Jun

Salmos 91:1

Salmos 91:1

El que habita al abrigo

La frase habitar al abrigo, denota proximidad. Es decir, todos buscamos estar cerca de quien nos brinde, intimidad, seguridad, confidencialidad, en un lugar secreto. Para esto no encontraremos a nadie mejor que a Dios. Jesús ilustra esto diciendo: «entra en tu aposento (lugar secreto), y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto»; Mateo 6:6. Lo ilustra, porque Jesús también buscaba la proximidad e intimidad con el Padre en lo secreto, la cual encontraba siempre en el monte, porque para Jesús el monte era su lugar secreto.

En palabras del salmista, el que busca esa proximidad con Dios, la encuentra, pues dice: «morará bajo la sombra del Omnipotente». Dios corresponde a todo el que busca estar cerca de él.  En esa proximidad y comunión, es que podemos experimentar, lo alto y poderoso que es Dios, pues así el salmista lo revela, al mencionar a Dios por los títulos Elyon (Altísimo) y Shaddai (Todopoderoso). Aprovecha la oportunidad de estar cerca de Dios.

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15
Jun

Hebreos 10:36

Hebreos 10:36

Os es necesaria la paciencia

¿Por qué se hace imprescindible en nuestras vidas la paciencia? Su significado nos da la respuesta. Paciencia se traduce de la palabra griega hupomone, que combina hupo, «debajo», y mone «permanecer». Describe la capacidad de continuar en pie bajo circunstancias difíciles, no asumiendo una complacencia pasiva, sino con la entereza de quien resiste activamente ante los inconvenientes y el fracaso.

Porque el mundo en que vivimos nos plantea continuamente dificultades, inconvenientes, que en ocasiones nos conducen al fracaso, necesitamos la paciencia. Capacitados por la paciencia, conseguiremos permanecer en pie, bajo toda clase de circunstancias.

Tan importante es la paciencia, que Jesús dijo: «Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas»; Lucas 21:19. Esto denota, que la salvación requiere de nosotros paciencia. Y ¿qué hay más importante que la salvación de nuestras almas? Por eso, ten paciencia.

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15
Jun

Números 23:19

Números 23:19

El dijo, ¿y no hará?

En contraste con la falta de fiabilidad del hombre, Dios es fiable e inmutable. Y si él lo es, lo que dice (su palabra) también lo es. Dios no cambia de opinión, en función de las dificultades y las circunstancias. Simplemente, no es hombre para que lo haga. Como está escrito: «en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación»; Santiago 1:17.

Además de fiable e inmutable, Dios es poderoso para hacer todo lo que dice. No hay dificultad o circunstancia que pueda detener a Dios. ¿Qué nos podría hacer pensar entonces, que Dios no hará lo que dice? Seamos como Abraham, que «creyó en esperanza contra esperanza».

No hay riesgo alguno en creerle a Dios y lo que dice. El compromiso que Dios tiene con lo que dice es absoluto y firme. Así lo declaró Josué, «no ha faltado una palabra de todas las buenas palabras que Jehová vuestro Dios había dicho de vosotros; todas os han acontecido, no ha faltado ninguna de ellas»; Josué 23:14. Recuerda, Dios tiene palabra.

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