15
Jun

Josué 1:6

Josué 1:6

Esfuérzate y sé valiente

¿Quién como Josué, no ha tenido que hacer frente a una comisión, que al pensarlo hasta a perdido el aliento? Que en esta vida tenemos que hacer frente a retos, es una realidad indiscutible. En el caso de Josué el reto era tan grande, que hasta cuatro veces Dios le repite la frase «esfuérzate y sé valiente»; Josué 1:6,7,9,18.

Antes de que Josué emprendiera la comisión, Dios no dejó de alentarlo, para que se persuadiera de que con esfuerzo y valor conseguiría el reto. El esfuerzo y el valor no era sólo necesario para conquistar y repartir la tierra, lo era aún más para guardar lo ordenado en el libro de la ley de Dios (Las Escrituras).

Aunque no lo creamos se requiere ser fuerte y valiente para guardar los dichos sagrados de la boca de Dios. Josué lo fue y por eso consiguió el reto. Y todo el que con esfuerzo y valor guarde la palabra de Dios como Josué, conseguirá también su reto. Por eso, «esfuérzate y sé valiente».

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15
Jun

Hageo 1:7

Hageo 1:7

Meditad sobre vuestros caminos

La expresión meditar significa pensar detenidamente sobre algo para actuar consecuentemente. En el hebreo לֵבָב está implícito el hacerlo en el corazón, que denota profundamente, no de manera superficial. Hay momentos en los que debemos detenernos a pensar cuidadosamente sobre lo que estamos haciendo.

No es nada extraño que en ocasiones nos desviemos de lo que Dios nos ha demandado, y progresivamente hagamos más bien lo que no nos ha demandado. Un ejemplo de esto son los judíos a los que Dios se dirige aquí. Pararse a pensar profundamente en lo que estaban haciendo era absolutamente necesario.

Nuestra prioridad y objetivo a de ser siempre ocuparnos en aquello que Dios nos a demandado. Cierto es que las dificultades contribuyen a desviarnos de lo demandado, pero siempre podemos detenernos a pensar en que estamos ocupados, y rectificar si fuera necesario.

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15
Jun

Mateo 26:41

Mateo 26:41

Velad y orad

Jesús no sólo conoce nuestra naturaleza, como aquel que la creó, además la conoce como aquel que participó de ella, como esta escrito: «por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo»; Hebreos 2:14. Cuando Jesús dijo que la carne es débil, lo dijo desde la experiencia personal, al participar de la carne (sustancia material del cuerpo).

También hizo referencia al espíritu (sustancia inmaterial), del cual dijo está dispuesto. Pero la disposición del espíritu, se ve limitada por la incapacidad de la carne, al no ser correspondido. El imperativo entonces de «velad y orar» esta formulado en forma de recomendación a causa de la debilidad.

Jesús sabía como compensar la incapacidad (debilidad) de la carne y lo demostró. Buscó en la oración el sustento, que su cuerpo no le pudo proporcionar, y lo encontró. Nos enseñó en la practica, como vencer bajo la humana condición, las limitaciones de la misma. Se puede afirmar que la oración sustenta.

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15
Jun

Jueces 6:14

Jueces 6:14

Vé con esta tu fuerza

En este mandato de Dios a Gedeón, observamos que este se produce como respuesta a los reproches de este valeroso juez. Gedeón no encontraba explicación a la inacción por parte de Dios, si este había demostrado ser hacedor de maravillas. Esto para Gedeón era absolutamente incomprensible.

Gedeón por supuesto ignoraba, que Dios había determinado usarlo. Por eso leemos lo siguiente, «y mirándole Jehová». Esto denota que Dios vio en Gedeón el valor y la virtud (fuerza) para enfrentar a los madianitas, que él mismo no creía tener. El problema a veces, es que no vemos en nosotros, lo que Dios si ve y que deberíamos ver.

Aunque le pareciera increíble a Gedeón, este podía hacer aquello que Dios le había mandado, «salvarás a Israel de la mano de los madianitas». La afirmación salvarás, indica que debía dar crédito a lo que Dios afirmaba que podía hacer, pues si Dios lo dice, eso es sí y es amén.

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15
Jun

Isaías 44:21

Isaías 44:21

No me olvides

Encontrar a alguien que nos haya hecho y nos haga tanto bien como Dios, es imposible. Sus beneficios son incontables y de todo tipo, sus favores y misericordias también. Todo esto debería estar muy presente en nuestras vidas y ser de gran estima por nosotros.

Sin embargo, con una gran facilidad olvidamos todo esto, como si nada de esto fuera así. Si fuera de otro modo, Dios no nos amonestaría con estas palabras, «no me olvides». Y quizá dirás, esta amonestación esta dirigida a la nación hebrea, pero yo te digo como el apóstol Pablo dijo: «estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos»; 1 Corintios 10:11.

Si debemos tener a alguien en estima y no olvidar, sin ninguna duda es a Dios. No miremos lo que aún no ha hecho, miremos más bien lo que ha hecho ya, y que nadie jamás hará por ti y por mí.

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15
Jun

Génesis 4:7

Génesis 4:7

Si bien hicieres

En estas palabras dirigidas por Dios a Caín, entendemos que el ensañamiento de Caín no estaba justificado. Además indican que Dios había dado instrucciones previas acerca del modo de adorar. Las instrucciones se dan, para que lo que se ha de hacer, se haga bien.

El decaimiento del semblante, es la antítesis del enaltecimiento, en el que el rostro en alto (traducido como enaltecido), denota haber hecho bien las cosas. No fue esto lo que hizo Caín, y por eso decayó su semblante, al comprobar la desaprobación de Dios. Pero debió entender por las palabras de Dios, que tenía una nueva oportunidad de hacerlo bien y enmendar el error.

Cuando erramos, Dios nos brinda la oportunidad de corregir el error e intentarlo de nuevo. Debemos aprender de los errores y no adoptar aptitudes que nos hagan perder de nuevo el caminar con el rostro en alto. Seguir las instrucciones nos garantiza siempre ser enaltecidos.

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