15
Jun

Romanos 9:33

Romanos 9:33

No se avergonzarán

El efecto que Jesús tiene sobre las personas es diferente. Para algunos es piedra de tropiezo, y para otros piedra sobre la que se sustentan todas sus esperanzas. Algunos de Jesús no esperan nada, otros sin embargo, lo esperan todo. Para algunos llena todas su expectativas, para otros no llena nada.

La realidad, es que esto fue anunciado alrededor de setecientos años antes de que como hombre naciese. ¿Habría de ser extraño entonces, el efecto que Jesús sobre las personas tiene? Es precisamente, el hecho de que lo anunciado acerca de él, se cumpliera y cumpla, lo que debería llevarnos a creer en él.

No existen razones para no creer en él, y si muchas para creer en él. Es a todos los que creen en él que fue anunciado, que ninguno de ellos sería avergonzado. Por su gracia abundante yo creo en él, y jamás por hacerlo he sido avergonzado. Sustenta mis esperanzas y llena mis expectativas, por eso lo espero todo de él.

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15
Jun

Isaías 66:2

Isaías 66:2

Miraré a aquel

Estas palabras del profeta se han de entender bajo el contexto en el que se encuentran. Dios se dirige a aquellos que deciden sus propios caminos diciendo: «escogieron sus propios caminos…, escogieron lo que me desagrada»; Isaías 66:3,4, en contraste con aquellos que reverencian a Dios y su palabra por medio del temor (reverencia).

Este contraste, evidencia como está escrito en el Salmo 138:6, que Dios atiende (considera) al humilde, mas al altivo mira de lejos. Esto habla de que para Dios es inaceptable la conducta del que desoye (altivo) la voz de Dios, pues Dios dice: «llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron»; Isaías 66:4.

Nada de lo que personalmente decidamos nosotros, puede estar por encima de Dios y su palabra. Debemos entender, que en función de lo que escogemos, el pronunciamiento de Dios es diferente. Siempre será propicio a todo aquel que con reverencia, responde, oye y tiembla ante su palabra.

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15
Jun

Proverbios 4:23

Proverbios4:23

Guarda tu corazón

Guardar se usa aquí en el buen sentido, bajo la acepción de cuidar o custodiar. En este caso se usa en referencia al corazón. Pero, ¿es tan importante el corazón para que tengamos con diligencia que cuidarlo?

El corazón habla de la vida interior del hombre, donde residen la voluntad, pensamientos, motivos y deseos. Literalmente es una fuente, de la que brota todo lo que afecta al habla, la vista y la conducta, como dijo Jesús: «del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias»; Mateo 15:19.

Esto lo convierte en la parte de nuestro ser, que con más cuidado y atención debemos proteger. Debemos asegurarnos de que todo lo que brota de nuestro corazón esté encaminado siempre en la dirección correcta. Y lo hemos de hacer, porque nosotros somos los custodios.

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15
Jun

1 Pedro 3:12

1 Pedro 3:12

Los ojos del Señor

Poner los ojos sobre alguien, es algo que sugiere consideración y aprobación, respecto de aquel sobre quien se ponen los ojos. El Señor, los pone sobre los justos, porque estos son de gran estima para él. Natanael fue uno de ellos, de quién Jesús dijo: «He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño»; Juan 1:47

Natanael sorprendido por las palabras de Jesús, le dijo: «¿de dónde me conoces?». La respuesta de Jesús a su pregunta fue, «cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Aunque Natanel no lo supiera, los ojos del Señor estaban sobre él.

Lo que tienen en común Natanael, y los que son mencionados por Pedro, haciendo alusión al libro de los Salmos, es que sus labios no hablan engaño; Salmos 34:13; 1 Pedro 3:10b. Es sorprendente que algo tan simple como no hablar engaño, consiga llamar la atención de aquel que todo lo ve. Si queremos que el Señor pongo sus ojos sobre nosotros, no hablemos engaño.

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15
Jun

Salmos 55:22

Salmos 55:22

No dejará para siempre caído

Que el justo se derrumba (cae) en ocasiones, es un hecho irrefutable por las Escrituras. Este salmo fue escrito por el rey David, cuando dos de las personas más cercanas a él lo traicionaron, su hijo Absalón y su consejero Ahitofel. Esto hizo que David se derrumbara, bajo la angustia de un golpe tan amargo y doloroso.

Esto no significa que David se quedó así para siempre. Dios le ayudó a sobreponerse de tan amargo y doloroso golpe. Es cierto que a veces cuando nos derrumbamos, pensamos en que difícilmente conseguiremos sobreponernos. Para recibir el aliento necesario en esos momentos, es que David fue inspirado por el Espíritu Santo a escribir que Dios no nos dejará así.

No podemos evitar sufrir decepciones, traiciones, y todo tipo de situaciones que contribuyen a que nos derrumbemos. Ni siquiera Jesús pudo evitarlo. Pero tampoco podemos ignorar, que en todas estas situaciones, contaremos con Dios para sobreponernos.

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15
Jun

Eclesiastés 11:1

Eclesiastés 11:1

Hecha tu pan sobre las aguas

Es un hecho que la vida es incierta, pueden decir algunos, pero eso no significa que debamos vivirla de forma irresponsable y pasiva. Aún en lo más incierto, debemos ver una oportunidad de hacer aquello que la vida nos presenta. Plenas garantías, nunca tendremos de nada, pero la ocasión cuando acontece siempre hay que aprovecharla.

Echar el pan sobre las aguas, es la forma figurada de decir, siembra la semilla que produce el pan y que brota, crece y lleva fruto gracias al agua. El apóstol Pablo dice: «El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero»; 2 Timoteo 2:6. El que siembra, ve en el principio, el resultado del final.

La expresión, «después de muchos días lo hallarás», habla de que obtendremos el resultado de lo que hacemos, aunque no sea a corto plazo. No esperemos a que lleguen las condiciones perfectas que nunca existirán, porque de ser así jamás haremos nada. Echa el pan sobre las aguas siempre que tengas la oportunidad.

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