14
Jun

Isaías 49:25

Isaías 49:25

Tu pleito yo lo defenderé

¿Quién no se ha sentido alguna vez indefenso? La indefensión, es algo más común de lo que nos imaginamos. En todos loa ámbitos de la sociedad, encontramos personas que no tienen quién las defienda. En el caso del texto sagrado, eran los cautivos del pueblo de Dios.

Desposeídos de lo que era suyo, cautivos, y sometidos por un tirano, no tenían capacidad para defenderse de tan implacable sometimiento. Convencidos y resignados de no poder hacer nada, Dios les dijo: «el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano»

Aunque ellos creyeran estar solos y en una lucha infructuosa, Dios les habló para decirles: «Tu pleito yo lo defenderé». No olvidemos nunca que tenemos quién nos defienda, y que no estamos, ni solos, ni desamparados.

Más versículos
14
Jun

Isaías 40:31

Isaías 40:31

Los que esperan a Jehová

Por nuestra humana debilidad las fuerzas se nos agotan. De esto no escapa nadie, aún los más jóvenes flaquean, aunque su vigor esté en su momento más álgido. El único que no desfallece, ni se fatiga con cansancio es Dios. «En él está la fortaleza de los siglos»; Isaías 26:4.

¿En manos de quién podemos ponernos entonces, para obtener nuevas fuerzas, sino en las manos de Dios? No encontraremos a nadie mejor, para recuperar la fortaleza, que por nuestra humana debilidad vamos perdiendo de forma progresiva.

Cuando sientas que todo en la vida te aplasta y no puedas dar un paso más, recuerda que puedes clamar a Dios según su promesa, para que renueve tu fuerza, y puedas continuar en progreso. La vitalidad que Dios nos otorga no es natural, por eso el que corre no se cansará y el que camina no se fatigará.

Más versículos
14
Jun

Éxodo 20:24

Éxodo 20:24

Vendré a ti y te bendeciré

Dios anunció a los hijos de Israel, que allí donde invocaran el nombre de Dios, él se haría presente. Esto concuerda con la promesa de Jesús cuando dijo: «donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos»; Mateo 18:20

Esto significa que cuando adoramos a Dios, este no se muestra indiferente. Al adorar, traemos a Dios hasta nosotros. El verbo vendré, traducido del hebreo בּויא, connota movimiento de un lugar a otro. Dios expresó, que se movería allí donde su nombre fuera invocado en adoración. ¿Qué bendición hay mayor que su presencia, cuando le invocamos?

Por consiguiente, la presencia de Dios en nuestra vida, es la mayor bendición que podemos tener. Esa bendición fue resumida por el salmista al decir: «en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre»; Salmos 16:11.

Más versículos
14
Jun

Jeremías 15:20

Jeremías 15:20

No te vencerán

En dos ocasiones se repiten estas palabras respecto al profeta Jeremías. La primera de ellas nada más comenzar el libro. La otra es mencionada en esta parte del libro. Aunque las circunstancias eran distintas, la repetición tiene por objeto asegurarle a Jeremías que Dios es el mismo ahora que cuando le hizo la primera promesa.

Dios quería que el profeta entendiera algo importante. Aunque no lo pareciera, Dios estaba con él para ayudarle cuando lo necesitara, fuera cual fuera la circunstancia.

La promesa de Dios a Jeremías y a nosotros es que nada nos podrá derrotar por completo. El nos ayudará a atravesar los problemas más angustiosos. Debemos enfrentar cada día y cada situación con la seguridad de que Dios estará con nosotros y nos ayudará. En esto consiste la frase «no te vencerán».

Más versículos
14
Jun

Hechos 1:8

Hechos 1:8

Recibiréis poder

Estas palabras de Jesús, enmarcadas en el momento previo a su ascensión, son la promesa del Padre. Todos los que somos llamados a ser testigos de Jesús en el mundo, tenemos que serlo de manera eficiente. Esa eficiencia nos la brinda el poder del Espíritu Santo.

Vemos esa eficiencia en Pedro, quién testificó de Jesús sin temor alguno, a una multitud, tras ser lleno del poder del Espíritu Santo. Como dijera Pablo, «no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio»; 2 Timoteo 1:7.

Esta es una promesa que se extiende en el tiempo, y a cada generación de creyentes. Así lo testificó Pedro, diciendo: «Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare»; Hechos 2:39. Para ti también es el poder.

Más versículos
14
Jun

Gálatas 6:7

Gálatas 6:7

Dios no puede ser burlado

La afirmación «Dios no puede ser burlado» no significa que los hombres no se burlen (traten con desprecio) de él, sino que es imposible engañar a Dios, quién discierne las intenciones y los pensamientos del corazón.

Siendo esto así, ¿cómo entender que haya personas que pretendan engañar a Dios? En ocasiones, Dios les hace creer a algunos que lo están engañando, y esto los incentiva a seguir con sus absurdas pretensiones. Pero en realidad, «el Señor se ríe de él; porque ve que viene su día»; Salmos 37:13.

Nadie que ha pretendido engañar a Dios alguna vez, lo ha conseguido. El rey Acab fue el más osado en esto. Sabiendo que Dios conocía sus intenciones, aún así trato de engañar a Dios, disfrazándose, pero no consiguió engañar a Dios; 2 Crónicas 18:29-34. El disfraz no le sirvió, ni sirve para engañar a Dios.

Más versículos