1 Corintios 3:7

Dios, …da el crecimiento

Hay atribuciones, que no le corresponden a nadie más que a Dios, como por ejemplo las relacionadas con la productividad. Todas las semillas poseen una facultad en si mismas otorgada por Dios, y que Jesús expresa perfectamente diciendo: «…brotó y creció, y produjo…»; Marcos 4:8.

Aunque nosotros participemos en el proceso de sembrar, ninguna facultad proporcionamos a la semilla. No podemos pretender atribuirnos una acción de la que solo Dios es capaz. Nosotros más bien necesitamos como la semilla la facultad que Dios da, para crecer y producir.

Dar crecimiento, traducido del griego auxano αὐξάνω, denota hacer aumentar aquello que vive, natural o espiritualmente. Sea de manera natural o espiritual es Dios el que nos hace aumentar (crecer). Crecemos y se aumentan las virtudes cristianas en nuestra vida, gracias a su acción, y no a la acción del hombre.

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