Filipenses 4:7

La paz de Dios

La palabra paz se traduce aquí del griego eirene εἰρήνη, y denota bienestar, tranquilidad. Pablo vincula la paz que viene de Dios, a un estado en los creyentes, de bienestar y tranquilidad interior. Solo esta paz, disipa las congojas, que la ansiedad y preocupación producen. Sobrepasa, excede o sobresale, sobre toda comprensión de carácter natural.

El que confía en los cuidados de Cristo en lugar de atormentarse con todos y cada uno de sus problemas, experimentará que la paz de Dios le libra del agobio de la ansiedad. Esta paz actúa como un centinela, que guarda la mente y las emociones de ser abrumadas por un repentino arrebato de miedo, ansiedad o tentación.

La paz verdadera no se encuentra en el pensamiento positivo, en la ausencia de conflictos o en buenos sentimientos. Ella emana del Dios eterno y creador, quien sentado sobre el círculo de la tierra, gobierna y sostiene todas las cosas creadas. Ella es producto de saber que Dios tiene el control.

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