Lucas 15:31

Lucas 15:31

Hijo, tú siempre estás  conmigo

Estas palabras forman parte de una parábola, con la que Jesús enseñó con motivo del gozo que supone para Dios recuperar a un pecador como hijo. Este fue el gozo que Dios sintió cuando nos recuperó para sí como hijos. Esto es así, porque como dice el profeta, «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino…»; Isaías 53:6.

Una vez recuperados como hijos, disfrutamos de su permanente compañía, y de todo lo que posee, por consiguiente compartimos el gozo con Dios al ser recuperados. Pero una vez recuperados, no debemos volver a descarriarnos, perdiendo la conciencia de la necesidad que tenemos de permanecer a su lado.

Jamás pensemos en recompensa alguna por servir a Dios estando a su lado, como si con nuestro servicio pudiéramos pagar nuestro rescate. Más bien, nuestro servicio debe emanar de un corazón agradecido. Pertenecemos a la familia de Dios, y esto no de nosotros, pues es don de Dios.

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