2 Pedro 3:9

Toda promesa de Dios está sujeta a un tiempo (momento) determinado por él mismo para su ejecución. Dios no pone sus promesas en una lista de espera, como si no pudiera dar a vasto. Las promesas de Dios no sufren ningún tipo de retraso por una falta de facultad; “el no desfallece, ni se fatiga con cansancio”; Isaías 40:28.

El aparente retardo en ejecutar la promesa de su advenimiento, no se debe a que el Señor sea infiel a su promesa, solo es debido a su paciencia. Extiende a propósito el tiempo de la gracia para que los hombres tengan la oportunidad de ser salvos, y que se cumpla así el tiempo determinado de su esperado advenimiento.

Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día; Salmos 90:4. Su eternidad excede a todas las medidas del tiempo: en su divino conocimiento todas las cosas futuras están presentes. El intervalo es irrespectivo a la idea de largo o corto para él. Puede hacer la obra de mil años en un día. Recuerda, el Señor no retarda su promesa.